martes, 28 de febrero de 2017

El gobierno de Astudillo contribuye a la impunidad en transparencia

El Sur de Acapulco
El gobierno de Héctor Astudillo no está abonando para erradicar la impunidad de quienes no cumplen con la Ley 207 de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales del estado de Guerrero, ya que la Secretaría de Finanzas y Administración, como dependencia responsable de hacer efectivas las medidas de apremio, no está haciendo su trabajo.
Es una deficiencia grave que se arrastra desde que entró en vigor la primera ley de transparencia en junio de 2006, pues es posible documentar decenas de casos de dependencias públicas y funcionarios que no han cumplido las normas de transparencia haciéndose acreedores a alguna sanción pecuniaria.
Este incumplimiento es sumamente grave porque incentiva la impunidad. Muchos de los sujetos obligados o dependencias públicas simplemente están dejando de cumplir la ley de transparencia porque saben que no se les aplicará ningún tipo de castigo. Si había alguna expectativa de que las dependencias del estado cumplirían con la ley por esta vía, esa posibilidad queda cancelada hasta en tanto la Sefina no realice su trabajo y el gobernador cumpla sus compromisos con la transparencia.
La atribución de la Sefina
El artículo 201 de la Ley General de Transparencia establece que los “organismos garantes, en el ámbito de sus competencias, podrán imponer al servidor público encargado de cumplir con la resolución, o a los miembros de los sindicatos, partidos políticos o a la persona física o moral responsable, las siguientes medidas de apremio para asegurar el cumplimiento de sus determinaciones: I. Amonestación pública, o II. Multa, de ciento cincuenta hasta mil quinientas veces el salario mínimo general vigente en el Área geográfica de que se trate”.
La misma ley, en su artículo 203 agrega que “las medidas de apremio (…) deberán ser impuestas por los organismos garantes y ejecutadas por sí mismos o con el apoyo de la autoridad competente, de conformidad con los procedimientos que establezcan las leyes respectivas. Las multas que fijen el Instituto y los Organismos garantes se harán efectivas ante el Servicio de Administración Tributaria o las Secretarías de Finanzas de las Entidades Federativas, según corresponda, a través de los procedimientos que las leyes establezcan”.
La ley general de transparencia dejó en manos de las legislaturas locales la designación de la instancia responsable de hacer efectivas las medidas de apremio estipuladas. En el caso de Guerrero, éstas se señalan en el artículo 206 de la ley 207 de transparencia, cuyo segundo párrafo dice: “Las multas impuestas como sanciones administrativas de acuerdo con esta ley, serán ejecutadas por la Secretaría de Finanzas y Administración del Gobierno del Estado, a través de los procedimientos que las leyes establezcan”.
La ley local entonces, es muy clara al respecto: el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos del estado (Itaigro) establece las medidas de apremio, y la Sefina las ejecuta. Sin embargo, la dependencia del Ejecutivo no ha realizado su trabajo.
La afirmación anterior se basa en una respuesta de la Secretaría de Finanzas a dos solicitudes de información. El 24 de enero, por vía del Info Guerrero, solicitamos a esa dependencia “copia de los oficios turnados por el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales del estado de Guerrero para hacer efectivo el cobro de multas económicas a los sujetos obligados que incumplieron la ley”.
Asimismo, solicitamos la descripción de los “procedimientos y gestiones que realiza la dependencia para el cobro de multas por infracciones a la ley 207 de transparencia, acceso a la información y protección de datos personales, en el periodo del 6 de mayo a la fecha”. Y le pedimos una “relación de sujetos obligados multados, con montos y fechas”.
El 14 de febrero la Secretaría de Finanzas respondió a la solicitud. Sobre el primer punto, la dependencia apuntó que “a la fecha, el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales del estado de Guerrero no ha remitido a esta subsecretaría a mi cargo, relación por multas económicas impuestas a servidores públicos por incumplimiento a dicha normatividad, por lo cual no se anexan los soportes que se solicitan”. Esta respuesta la emitió específicamente María del Carmen López Olivares, subsecretaria de Ingresos de la Sefina, quien le adjuntó copia a Héctor Apreza Patrón, titular de la dependencia.
Sin embargo, conseguimos documentos que echan por tierra los dichos de la Sefina. Solicitamos la misma información al instituto de transparencia requiriendo los oficios que fueron enviados a la Secretaría de Finanzas para cobrar las multas.
El 3 de febrero, el Itaigro nos respondió a través de su director jurídico consultivo, y nos entregó 33 oficios enviados a la secretaría, con atención a Héctor Apreza Patrón; los oficios tienen el sello de recibido de la dependencia de fecha 7 de septiembre de 2016.
El texto dice lo siguiente: “Por medio del presente escrito, y en cumplimiento al auto de fecha dos de septiembre de dos mil dieciséis, solicito su colaboración [a la Sefina] para ejecutar la multa impuesta a (en este punto describen a los sujetos obligados) consistente en (la cantidad en pesos), conforme lo señalado en el artículo 206 de la Ley Número 207 de Transparencia y Acceso a la Información del Estado de Guerrero”. Los oficios son firmados por el entonces consejero presidente del Itaigro, Joaquín Morales Sánchez.
Los sujetos obligados a quienes el Itaigro les estableció multa son: la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, con tres multas de 20 mil pesos cada una; el Consejo Estatal contra las Adicciones, con tres multas de 15 mil pesos; el ayuntamiento de Iliatenco, con tres multas de 15 mil, y el de Malinaltepec, con cuatro multas de 15 mil pesos.
También se le informó a la Sefina que Radio y Televisión de Guerrero tenía dos multas de 15 mil pesos; el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero, con tres multas de 20 mil pesos; el ayuntamiento de Tlalixtaquilla, con cuatro multas de 15 mil pesos; igual número y la misma cantidad para el ayuntamiento de Xochihuehuetlán y para el de Atlamajalcingo del Monte; y finalmente, tres multas para el Centro de Justicia para Mujeres del Estado de Guerrero, de 15 mil pesos cada una.
Pero este dinero (525 mil pesos) no ingresó a las arcas del gobierno del estado, y lo peor es que se deja un antecedente que incentiva la impunidad.
Adicionalmente el Itaigro nos entregó una relación de los sujetos obligados que determinó multar en su sesión extraordinaria del 21 de diciembre de 2016, por no cumplir con las resoluciones emitidas por el órgano garante; en la lista están la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y la Dirección General de Comunicación Social del gobierno del estado, y los ayuntamientos de Tlapa, Chilpancingo, Huamuxtitlán, Atoyac y Cocula, todos con un monto de 10 mil 956 pesos cada uno. Sólo al ayuntamiento de Mártir de Cuilapan se le estableció una multa por 21 mil 912 pesos. Cabe destacar que de esta lista, el Itaigro no entregó copia de los oficios donde solicita la aplicación de las multas a la Sefina, por lo que también se encuentran en mayor riesgo de que las sanciones nunca se hagan efectivas.
Por otra parte, la prensa informó que en la sesión extraordinaria 21, de finales de agosto de 2016, el Itaigro “aprobó asignar una sanción pecuniaria a 23 Sujetos Obligados que incumplieron con los artículos transitorios 7º y 9º de la Ley 207 de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Guerrero. Dichos Sujetos Obligados, debieron notificar al ITAIGro, la instalación  de sus Unidades y Comités de Transparencia, así como el listado de personas  físicas o morales a las que por algún motivo les hayan asignado recurso público. Lo anterior en un plazo de 30 días, a partir del 7 de mayo, fecha en que entró en vigor  la Ley Local en la materia”.
Sin embargo, de estas dependencias públicas tampoco existe constancia de que se haya solicitado a la Sefina la ejecución de multas, por lo que es enorme el riesgo de no sean cobradas y con esto queden en la impunidad.
Esta cadena de desaciertos que propician un círculo vicioso en el cumplimiento de la ley de transparencia no es nuevo ni tampoco es propio sólo del gobierno de Héctor Astudillo. Tampoco es sólo responsabilidad de la Sefina, sino muchas veces contribuyó con esa impunidad el órgano garante de manera directa. Por ejemplo, durante los ocho años en los que estuvieron a cargo los anteriores consejeros (febrero de 2006 a febrero de 2014) consideraron que ningún sujeto obligado era merecedor de una multa económica, y las únicas sanciones que aplicaron fueron 66 apercibimientos y ocho amonestaciones privadas, cifra que parece ridícula comparada con las numerosas irregularidades que cometieron las dependencias públicas a lo largo de esos ocho años.
Los consejeros que iniciaron su periodo el 14 de febrero de 2014 aplicaron las primeras multas económicas del estado. A los tres meses de que llegaron emitieron sanciones a 23 ayuntamientos y a un organismo público descentralizado por no entregar su informe de solicitudes de información correspondiente al ejercicio 2013.
En 2014 se aplicaron nueve amonestaciones públicas, y por vez primera, multas económicas: 32 multas equivalentes a 50 días de salarios mínimos de la región. Respecto al ejercicio 2015, en su sesión extraordinaria Itaig/09/2015, celebrada el 20 de abril de 2015, el pleno del Itaigro aprobó la aplicación de multas económicas a 72 dependencias gubernamentales y partidistas, equivalentes a 983 mil 232 pesos.
Las multas de multas de 2014 y 2015 nunca se cobraron, y también fue porque la Sefina nunca estableció el procedimiento para hacerlas efectivas. En 2016, ya con el pleno funcionamiento de la administración de Héctor Astudillo, los cobros siguen sin realizarse.
Se endurecen las sanciones
La ley general de transparencia y la número 207 del estado de Guerrero “endurecieron” las medidas de apremio y las sanciones para quienes infringen la norma en la materia. Por ejemplo, establecen los montos mínimos y máximos de las multas (de 10 mil 956 hasta 111 mil 060 pesos) y que en caso de incumplimiento de los sujetos obligados, esto se difundirá en los portales de obligaciones de transparencia del Itaigro.
Otro punto importante de la nueva legislación es que las medidas de apremio de carácter económico no podrán ser cubiertas con recursos públicos, es decir, deben ser pagadas por los funcionarios infractores con sus propios recursos. Y si aun con las medidas de apremio, no se cumple con la determinación, se requerirá al superior jerárquico para que lo instruya a cumplir sin demora. De persistir el incumplimiento, se aplicarán sobre el superior jerárquico las medidas de apremio.
La ley local incluye criterios que deben considerarse para calificar las medidas de apremio, como “la gravedad de la falta (…) determinada por elementos tales como el daño causado; los indicios de intencionalidad; la duración del incumplimiento de las determinaciones del Instituto y la afectación al ejercicio de sus atribuciones; (…) La condición económica del infractor; y (…) La reincidencia”.
También en la ley 207 de transparencia se especifica que en caso de reincidencia, el Itaigro “podrá” imponer una multa equivalente hasta el doble de la que se hubiera determinado, y describe que se considerará “reincidente al que habiendo incurrido en una infracción que haya sido sancionada, cometa otra del mismo tipo o naturaleza”.
Colofón
Parece un asunto menor pero no lo es. Aunque el problema se resuelve con el establecimiento de un procedimiento administrativo y la coordinación entre la Secretaría de Fianzas y el Itaigro, el hecho es que después de 10 años este trabajo no se ha hecho y no se ha cobrado una sola multa en el estado por incumplimientos a la ley de transparencia, lo cual no habla bien de las tres últimas administraciones estatales.
El gobernador Héctor Astudillo Flores se ha comprometido en diferentes ocasiones con la transparencia, ha anunciado medidas y acciones que todavía hoy no se traducen en una administración transparente.
Las medidas de apremio y las sanciones que se incluyen tanto en la ley general de transparencia como en la ley 207 de transparencia del estado son una pieza clave para hacer que se muevan las estructuras gubernamentales, que históricamente han sido opacas. La pelota está en la cancha del jefe del Ejecutivo estatal.

martes, 14 de febrero de 2017

Informe del Itaigro desnuda la opacidad en Guerrero

El Sur de Acapulco
El onceavo informe del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Itaigro) evidenció la cruda realidad que impera en Guerrero en materia de acceso a la información. Por un lado, un creciente interés de la ciudadanía por conocer la información pública gubernamental –documentado por el número de solicitudes de información presentadas–; por el otro, la vacilante disposición de las dependencias públicas para contestar estas solicitudes y particularmente la insuficiente capacidad de reacción del Itaigro para procesar el número de recursos de revisión o quejas presentadas en contra de dichas dependencias, y en general, para garantizar el pleno ejercicio de este derecho. He aquí algunos indicadores.
De acuerdo con datos del onceavo informe de labores del Itaigro, en 2015 se presentaron 2 mil 689 solicitudes de información, en tanto que durante 2016 el número de requerimientos fue de 4 mil 345, lo que equivale a un aumento de 61.5 por ciento. Se trata de uno de los mayores incrementos en el interés de la ciudadanía por conocer la información pública, desde la primera ley de transparencia de 2005.
Hay datos relevantes en el informe, por ejemplo, destaca que las solicitudes se presentaron ante un mayor número de sujetos obligados (153), a diferencia de años anteriores, donde estos requerimientos se concentraban en unos cuantos. También es relevante que muchos sujetos obligados, especialmente ayuntamientos, recibieron por vez primera al menos una solicitud de información.
Las dependencias públicas que recibieron más solicitudes fueron Acapulco (303), Secretaría de Salud (302), Fiscalía General del Estado (280), Congreso del Estado (220), Secretaría de Finanzas y Administración (212), Itaigro (152), Secretaría General de Gobierno (151), Secretaría de Seguridad Pública (143), Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (135), CICAEG (122), Tribunal Superior de Justicia (119) y Secretaría de Educación Guerrero (106). En estas 11 dependencias se presentó el 51.6 por ciento del total de solicitudes en el estado.
Estos números, en principio, reflejan un gran interés ciudadano por la información pública, y son consecuencia de la incorporación de casi todas las dependencias públicas al sistema electrónico Info Guerrero, el cual facilita enormemente el procedimiento. Contar con este dispositivo electrónico de gestión de información gubernamental, y especialmente que ahí se encuentren todas las dependencias, puede considerarse el cambio más relevante en materia de acceso a la información; es un mecanismo que la miopía de los legisladores guerrerenses que aprobaron la primera ley de transparencia (septiembre de 2005) no pudieron entender, por lo que fueron necesarios cambios constitucionales para hacerlo realidad en el estado.
Pero a este creciente interés de la ciudadanía no ha correspondido una atención puntual y expedita a las solicitudes de información por parte de los sujetos obligados, y bastan unos datos para dar una idea de la realidad que se vive en el estado.
Cuarentaicinco dependencias, que representan el 21.6 por ciento del total, no cumplieron con la obligación de entregar al Itaigro sus informes donde reportan las solicitudes de información que recibieron en el ejercicio 2016, destacando entre ellos 24 ayuntamientos, 20 de los cuales son reincidentes, es decir, no cumplieron con esta obligación de ley tampoco en 2015.
Esta situación es muy grave porque refleja el talante de los titulares de muchas de las dependencias del estado que están obligadas a cumplir con la transparencia y el acceso a la información, quienes desafían abiertamente el cumplimiento de la ley.
Otro dato significativo que da cuenta de la persistencia de la opacidad en el estado es que del 1 de enero al 31 de diciembre del 2016, el Itaigro recibió un total de 229 recursos de revisión de parte de ciudadanos inconformes en contra de las dependencias que negaron o entregaron información parcial o diferente de la que solicitaron. En este renglón, en relación con los recursos de revisión presentados en 2015, hubo un incremento de 349 por ciento.
Las dependencias en contra de las cuales se presentaron más recursos de revisión fueron la Secretaría de Salud (25 recursos), el ayuntamiento de Ayutla (15), Coyuca de Benítez y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural (antes de Desarrollo Rural) (10), Acapulco (8), la Secretaría de Finanzas y Administración y el ayuntamiento de Taxco (5), Fiscalía General del Estado y la Capaseg (4) y el ayuntamiento de Atoyac y el propio Itaigro (3).
Otro indicador del poco avance en materia de cumplimiento de la Ley 207 de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado, es que desde mediados de 2016, los sujetos obligados debieron designar a un titular de su unidad de transparencia, constituir un comité de transparencia, informar de las personas físicas o morales a las que se les asignaron recursos públicos o ejerzan actos de autoridad, e informar sobre la aplicabilidad de las obligaciones de transparencia comunes y específicas.
En este rubro, al 31 de diciembre de 2016, de un universo de 208 sujetos obligados sólo 176 designaron al responsable de la unidad de transparencia, 162 constituyeron su comité, 155 enviaron el listado de quienes recibieron recursos públicos, y 155 entregaron sus tablas.
El difícil camino
El acceso a la información no ha sido fácil para los guerrerenses, con frecuencia es problemático y muy tardado, y esa es una de las principales causas que desalientan el ejercicio de este derecho. Un par de experiencias ilustrarán los obstáculos que deben enfrentar los ciudadanos.
El 27 de noviembre de 2015 presentamos una solicitud de información ante el ayuntamiento de Ayutla requiriendo “copia del expediente técnico de la obra ampliación de la red de agua potable en la calle Dr. Homero Lorenzo Ríos, de la colonia Cruz Alta, realizado en el ejercicio 2014”. La información se requirió como parte de las acciones de contraloría social que realizaba un grupo de ciudadanos de esa colonia.
El ayuntamiento de Ayutla no respondió, y el 8 de enero de 2016 presentamos un recurso de revisión ante el Itaigro. En sesión ordinaria del 12 de enero el pleno de ese instituto admitió recurso y lo turnó al consejero Joaquín Morales Sánchez. El 19 de febrero, el Itaigro le requirió al ayuntamiento de Ayutla un informe pormenorizado, pero fue hasta el 4 de marzo, casi dos meses después, que se le hizo llegar la notificación al ayuntamiento. Se le concedieron cinco días hábiles para responder.
Pero inexplicablemente el consejero declaró el cierre de la instrucción hasta el 18 de noviembre para que al final, el 13 de diciembre de 2016, el pleno del Itaigro ordenara al ayuntamiento de Ayutla la entrega de la información concediéndole para ello un plazo de 10 días.
Las autoridades de Ayutla, con plena impunidad, desacataron la resolución del Itaigro. A la fecha, a 15 meses de presentada la solicitud, no hemos obtenido la información, violándose varios de los principios constitucionales relativos al acceso a la información.
Otro ejemplo es una solicitud presentada el 2 de febrero de 2016 ante la Secretaría de Salud del gobierno del estado en la que se pidió el libro blanco de la institución. Igualmente la dependencia no respondió, por lo que el 2 de marzo se presentó un recurso de revisión por negar esta información.
La Ssa no rindió su informe pormenorizado a la que estaba obligada, y apenas el 7 de febrero de 2017, el pleno del Itaigro emitió un resolutivo en donde le indica que entregue la información.
A poco más de un año de que se solicitó la información, no sabemos si la entregarán algún día.
Qué está pasando en Guerrero? ¿Por qué no están funcionando los mecanismos de acceso a la información? ¿Por qué impera la impunidad? ¿Por qué es tan alto el número de sujetos obligados que no cumplen con sus obligaciones? ¿Qué debe hacer el Itaigro para que respeten sus resoluciones?
Resoluciones y alto rezago
Uno de los procesos clave para garantizar el derecho de acceso a la información es el cumplimiento de las resoluciones del Itaigro, y esto no está sucediendo en Guerrero. Tenemos en nuestro poder resoluciones no cumplidas de los ayuntamientos de Ayutla, Secretaría de Salud, Capaseg, Sefina, entre otras; algunas de ellas llevan varios años sin ser cumplidas, como por ejemplo, la derivada de la solicitud folio 00015615, donde solicitamos a la Secretaría de Finanzas y Administración, los “Informes de cuenta pública del gobierno del estado aprobadas por el Congreso del estado, de los ejercicios 2005, 2006, 2007, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012”. Esta dependencia aún no nos entrega la información.
Otro de los puntos que está retrasando el acceso a la información es el rezago que actualmente se observa en el procesamiento de recursos de revisión, como los presentados en contra de la Secretaría de Salud el 6 de junio de 2015 y en contra de la Secretaría de Educación de Guerrero (19 de junio de 2015).
Asimismo, tenemos recursos de revisión presentados en los meses de febrero y marzo de 2016, pero desconocemos su estatus, es decir, no sabemos si se ha dictado resolución, o peor aún, si fueron atendidos, como es el caso de recursos en contra de la Capaseg, Cicaeg, Coordinación General de Fortalecimiento Municipal, la ex coordinación de programas sociales Guerrero Cumple, Fideicomiso Guerrero Industrial, Fondo de apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, IGIFE, Sefina, Sagadegro, Secretaría de Asuntos Indígenas, SEG, Secretaría de Salud, Secretaría de Desarrollo Social y Secretaría General de Gobierno, a quienes se les solicitó el libro blanco de la dependencia de la administración 2011-2015, información sobre el programa de fertilizante y otros temas.
Por otra parte, hay un caso que se ventila en el Tribunal de los Contencioso Administrativo, que data desde mayo de 2014, ya que la Auditoría General del Estado entregó de manera parcial el “Informe anual de resultados de la revisión de las cuentas públicas correspondientes al ejercicio 2012 de las entidades fiscalizables del estado de Guerrero”; a la fecha, no hay ningún resultado sobre ese caso.
El rezago del Itaigro se refleja también en la pérdida de recursos de revisión. Por ejemplo, solicitamos “Copia del acta de la sesión de cabildo en la que se aprobó la contratación de la empresa Estrategias de movilidad urbana sa de cv, para la construcción y operación de parquímetros en Chilpancingo”, “Copia del contrato firmado por la empresa Estrategias de movilidad urbana sa de cv y el ayuntamiento de Chilpancingo relativo a los parquímetros” y “Copia del estudio de factibilidad para el establecimiento de parquímetros en Chilpancingo”.
Este recurso de revisión se presentó el 4 de mayo de 2015, y el Itaigro nunca le dio curso.
También es consecuencia de la desorganización interna el caso de un recurso de revisión en contra del propio Itaigro, presentado por la entrega parcial de información relativa a los convenios que ha firmado con diversas instituciones. A la fecha, desconocemos si se dictó resolución y evidentemente no hemos recibido la información. Si el propio Itaigro no respeta los tiempos y procesos que establece la ley, difícilmente logrará que los demás sujetos obligados lo hagan.
El Itaigro ¿en crisis?
El Itaigro no previó que la cantidad de trabajo se le multiplicaría en cuanto la nueva generación de leyes de transparencia facilitara la posibilidad de acceso a la información de los ciudadanos. Cuando asumieron los nuevos consejeros en febrero de 2014 ya sabían del tamaño de lo que vendría, y en vez de prepararse y construir una estrategia para hacer frente a los cambios, se dedicaron a contratar personal –para cumplir con sus compromisos políticos, decían– y a dilapidar los recursos. De aquellos meses, aún queda pendiente de aclarar el desvío de recursos que denunciaron los consejeros en contra del defenestrado consejero Crescencio Almazán Tolentino, como consignaron los diarios de Guerrero el 23 de octubre de 2015.
Hoy, con un raquítico incremento al presupuesto del Itaigro para 2017 –que refleja la poca confianza y credibilidad que le tienen el Congreso y el Ejecutivo del estado–, el exceso de personal y la desorganización interna, el instituto enfrenta una grave crisis financiera y de operación que tiene como consecuencia el incumplimiento de sus tareas sustantivas.
Éstas son las cifras y la situación detrás del informe del Itaigro en materia de acceso a la información en el estado. Un pesimista panorama.

martes, 31 de enero de 2017

La corrupción en Guerrero, sin cambios

El Sur de Acapulco
Los gobiernos en Guerrero han sido muy productivos en discursos anticorrupción, pero muy poco eficaces a la hora de prevenir, combatir y castigar este tipo de prácticas. Su especialidad ha sido denunciar a sus antecesores, acusándolos de ser los autores de todo tipo de desvíos y abusos, pero nunca los encarcelan y tampoco les fincan ningún tipo de responsabilidad penal y ni siquiera administrativa. Parece que el único objetivo de este tipo de discursos es contrastar, diferenciar la administración anterior, corrupta, ineficiente e ineficaz, de la nueva gestión –la que emite la declaración– que es justa, honesta, ordenada, impoluta.
Pero la corrupción no desaparece con declaraciones, es más bien una conducta constante, sexenio tras sexenio, que afecta de manera directa el ejercicio de los recursos públicos, que en un estado como Guerrero, mucho se necesitan para disminuir los niveles de pobreza de la población.
Mientras no comience a funcionar el sistema nacional de combate a la corrupción y sus correspondientes sistemas estatales, para lo cual todavía faltan muchos meses –pues no sólo se trata de modificar las leyes, sino de diseñar y construir las instituciones y procedimientos que los harán posibles– los discursos de combate a la corrupción de hoy y de ayer son sólo buenos deseos y hasta demagógicos. No hay hasta el día de hoy un solo mecanismo institucional en el estado que garantice el combate a fondo de la corrupción.
Aunque las causas de la corrupción son varias, destacan dos factores que han propiciado que impere la impunidad. Uno es de carácter político, y es una condición donde se percibe un tipo de pacto entre la clase política para impedir u obstaculizar que alguno de ellos pise la cárcel o enfrente denuncias penales. Hay excepciones a esta regla, como el encarcelamiento de parientes y amigos del ex gobernador Ángel Aguirre, que por cierto, ya fueron liberados. Pero lo común es que no pase nada. Es una regla no escrita que los políticos no reconocen, pero que se observa cada relevo de gobierno tanto en el Ejecutivo del estado como en los ayuntamientos.
El otro factor que propicia la impunidad es el insuficiente andamiaje institucional actual (leyes, instituciones, procedimientos), cuya característica más evidente es su desarticulación, que hace muy difícil el encarcelamiento de funcionarios que hayan cometido algún acto de corrupción.
Los discursos anticorrupción
El más reciente pronunciamiento sobre el tema fue del actual gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, quien en un acto donde anunció 20 medidas para enfrentar la situación económica generada por el aumento en los combustibles, denominado “Compromiso para la Estabilidad y el Desarrollo”, dijo que su gobierno se comprometía a transparentar el uso de los dineros en oficinas de gobierno y a que habría “cero tolerancia a la corrupción”.
Pero no ha sido la única ocasión que se refiere al tema. Desde el inicio de su mandato buscó desmarcarse de las administraciones previas, sobre todo cuando denunció las condiciones en las que le dejaron las finanzas. Fue muy claro durante su primer informe de gobierno:
“Al inicio de la presente administración, gran parte de los esfuerzos se orientaron a ordenar y sanear las finanzas públicas, por el desorden financiero de la administración anterior, lo que puso en riesgo al gobierno del Estado por la situación de insolvencia económica para hacer frente a compromisos laborales con los trabajadores en diciembre de 2015, se tenían pasivos con terceros institucionales, adeudos con proveedores y contratistas, pero lo más delicado, es que las arcas del gobierno estaban vacías”.
En el mismo documento recriminó que “El gobierno estatal recibió una administración semiparalizada, con un déficit estructural superior a los 18,634 millones de pesos y un déficit coyuntural de 3,323 millones de pesos, lo cual reflejaba finanzas colapsadas”.
A más de un año de que la administración de Astudillo Flores hizo este descubrimiento, todavía no hay ninguna acción penal o administrativa en contra de algún funcionario o político de los gobiernos anteriores. Sólo declaraciones como las del actual secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame: al gobierno de Héctor Astudillo, dijo, “no le va a temblar la mano” para fincar responsabilidades si las auditorías que se realizan a la administración de Rogelio Ortega Martínez arrojan que se incurrió en mal uso de los recursos públicos.
Y precisamente Ortega Martínez también dijo lo mismo de su antecesor. Apenas llevaba unos días de asumir el cargo, cuando en voz de su secretario general de Gobierno, David Cienfuegos, denunció que las arcas públicas estaban vacías, que había deudas millonarias y promesas incumplidas del gobierno de Ángel Aguirre.
El mismo día en que David Cienfuegos hizo la denuncia, Rogelio Ortega presentó su plan de gobierno que incluía 27 acciones “inmediatas, sustantivas”. La acción número 21 decía textualmente: “Transparentar el uso de los recursos públicos a través de auditorías financieras y acceso a la información de las dependencias del gobierno del estado y organismos públicos descentralizados”.
Sin embargo, la anunciada política de transparencia y acceso a la información nunca llegó, como tampoco nunca se presentaron denuncias penales en contra de quienes, de acuerdo con sus propias versiones, dejaron las arcas vacías.
Aguirre, Zeferino y Rene Juárez
Ángel Aguirre, una vez que fue titular del Ejecutivo del estado, también acusó de corrupta a la administración anterior. Seis meses después de asumir el cargo, el contralor general de ese gobierno, Julio César Hernández Martínez, anunció el inicio de procesos administrativos y penales contra el ex gobernador Zeferino Torreblanca Galindo y cinco de sus colaboradores.
Explicó el funcionario que los procedimientos se derivaron de las presuntas irregularidades en el manejo de poco más de mil millones de pesos, específicamente en la comprobación de las obras aplicadas.
Las observaciones, derivadas de las revisiones de la Auditoría Superior de la Federación, se encontraron en la Dirección de Adquisiciones y Servicios Generales de la Secretaría de Finanzas y Administración, en la obra de construcción del Centro de Atención Ciudadana, el cual se construía en el puerto de Acapulco y que concentraría todas las dependencias gubernamentales.
Hasta donde se conoce, nadie del gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo fue encarcelado por actos de corrupción.
El gobierno zeferinista no se quedó atrás. En julio de 2005, presentó una demanda ante la Procuraduría General de Justicia del Estado en contra los ex secretarios de salud del gobierno de René Juárez Cisneros, Verónica Muñoz Parra y Herón Delgado Castañeda, así como en contra el ex director del Instituto de Vivienda estatal, Marco Antonio Lobato Castrejón. Los acusaron por un fraude por más de 50 millones de pesos, ya que, según los denunciantes, presentaron facturas apócrifas.
El secretario de salud de la gestión de Torreblanca Galindo aseguró que al realizar una revisión contable se encontraron más de 600 facturas apócrifas por un monto cercano a los 17 millones de pesos, los cuales fueron presentados por los dos últimos titulares de esas instancias en el anterior gobierno estatal, Verónica Muñoz Parra y Herón Delgado Castañeda, para comprobar la compra de material y equipo de cómputo, papelería, utensilios de escritorio, mantenimiento y vehículos.
Por su parte, el director del Instituto de la Vivienda del gobierno de Torreblanca Galindo, Ramón Sotres Núñez, dijo que había encontrado diversas irregularidades y por ello integraron más de 50 expedientes jurídicos, 23 asuntos civiles, cinco amparos y cinco controversias, derivadas de demandas por diversos asuntos de tenencia de la tierra, así como ocho expedientes en la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y nueve denuncias por ventas fraudulentas, lo que equivalía a un quebranto por más de 30 millones de pesos, cometido por funcionarios anteriores.
Las acusaciones a los gobiernos previos es en Guerrero un deporte estatal; evidentemente no tienen ninguna efectividad para disminuir la corrupción, ya que nunca han sido acompañadas de medidas o mecanismos efectivos que contribuyan a combatir estas prácticas.
Lo que está haciendo el actual gobierno de Astudillo Flores en materia de combate a la corrupción –construir el sistema estatal anticorrupción– es una obligación que hoy tienen todos los gobiernos de los estados, como mandato de las reformas constitucionales, sin que haya promovido medidas adicionales que le merezcan un reconocimiento específico en la materia.
Impunidad vigente
La corrupción es una conducta que regularmente en México queda sin castigo. Pasan gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores y hasta presidentes de la república con señalamientos específicos de este tipo de conductas y no sucede nada.
Max Kaiser, en su libro El combate a la corrupción, la gran tarea pendiente en México, describe algunos de los tipos de corrupción: soborno de funcionarios públicos, malversación o peculado, apropiación indebida u otras formas de desviación de bienes por un funcionario público, tráfico de influencias, abuso de funciones, enriquecimiento ilícito, blanqueo del producto del delito obstrucción de la justicia.
Robert Klitgaard tipifica dos formas de corrupción: por un lado, la ocasional, que sucede por un descuido, por una oportunidad; por el otro, la corrupción sistemática, que ya no sólo es habitual, reiterada, sino que está coordinada, es decir, existe una estructura humana organizada, que se guía por ciertas reglas, para ejecutarla. Guerrero y el país entero cada vez se acerca al segundo tipo.
Por eso no han servido el andamiaje institucional diseñado para combatir la corrupción, pues la explicación y la forma en que se ha abordado el problema es que se trata de una desviación de personas en lo individual y no de una práctica sistemática y organizada.
Dice Roberto Gil Zuarth en el prólogo del libro, que durante gran parte del siglo XX “no existían mecanismos sancionatorios administrativos, los penales eran la gran excepción, y el control era meramente político, para afianzar la verticalidad de las decisiones.” Y presenta ejemplos: la Auditoría Superior de la Federación desde su creación sólo ha interpuesto 310 denuncias penales por casos de corrupción, y sólo 19 han sido consignadas por el Ministerio Público al juez penal.
En Guerrero, la impunidad en el tema de corrupción, propiciada por motivos políticos o por la insuficiencia de herramientas institucionales, también destaca en las cifras: la Auditoría General del Estado de Guerrero informa apenas de nueve denuncias penales presentadas en contra de ayuntamientos por no presentar su cuenta pública; 19 ayuntamientos multados y 14 ayuntamientos donde a ex funcionarios se les realizaron procedimientos para fincarles responsabilidades resarcitorias. También publican los nombres de 13 funcionarios públicos municipales inhabilitados.
Las anteriores, son datos menores en relación con el tamaño de la corrupción en Guerrero. Ya lo dijo el gobernador Héctor Astudillo durante su mensaje con motivo de su primer informe de gobierno: “La corrupción y la impunidad son los enemigos a vencer si queremos un Guerrero donde se pueda vivir con dignidad”. Pero se necesita mucho más que declaraciones.
Avanza la percepción
De acuerdo con la medición Transparencia Mexicana y Transparencia Internacional, México cayó 28 posiciones en el  Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016. El país obtuvo una puntuación de 30 en una escala de 0 a 100. Esta calificación lo ubica en la posición 123 de 176 países evaluados; entre las 35 economías que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se ubica en el último lugar.
Agregaron que las reformas anticorrupción y la primera etapa de implementación del Sistema Nacional Anticorrupción no fueron suficientes para reducir el efecto de los continuos escándalos de corrupción en todo el país y frenar la caída de México en el IPC. La falta de contrapesos reales entre poderes, el número y la gravedad de los casos de corrupción expuestos a la opinión pública y los niveles de impunidad, fueron determinantes en esta nueva evaluación del país.
Los organismos emitieron una sugerencia que le queda ad hoc a Guerrero: No basta con asegurar la transformación institucional. Los cambios en el marco legal e institucional deben acompañarse de acciones sistemáticas para desmantelar las redes de corrupción que afectan a un número importante de las instituciones públicas.

martes, 17 de enero de 2017

El comité ciudadano de ética y transparencia, con muchas dudas

El Sur de Acapulco
Uno de los principales órganos ciudadanos que diseñó el actual gobierno de Héctor Astudillo Flores nació con muchas sospechas. Se trata del Comité consultivo del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción, cuyo propósito es precisamente aportar la visión de la ciudadanía para el mejoramiento del principal programa de transparencia de la actual administración mediante la emisión de recomendaciones y sugerencias. Una tarea realmente relevante.
Hay varios puntos cuestionables en este proceso, como el de la poca especialización de los comisionados ciudadanos seleccionados en temas de transparencia, aun cuando la convocatoria claramente lo establecía como un requisito a cumplir. Otro de los cuestionamientos es de orden general, pues tradicionalmente, para integrar este tipo de órganos ciudadanizados, los gobiernos eligen a representantes empresariales y personas cercanas al poder. Esta vez no parece ser la excepción. Y finalmente, otro punto oscuro es el riesgo de parcialidad de los comisionados seleccionados, que con la publicación de desplegados en favor del Ejecutivo pierden credibilidad.
Me siento obligado a excusarme, porque personalmente participé en el proceso de selección del Comité ciudadano de ética, transparencia y combate a la corrupción. No obstante, trataré de documentar las ideas que aquí expreso, evidentemente no por resentimiento, sino porque estoy convencido de que los procesos de selección e integración de este tipo de organismos ciudadanizados deben ser pulcros como ninguno, simplemente porque deben nacer con toda la legitimidad que les sea posible. Si esta primera etapa se realiza con sospechas, todo lo que viene quedará entredicho.
El proceso
Conforme a la información obtenida mediante una solicitud a la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, el 30 de agosto de 2016 se publicaron en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado los Lineamientos que regulan la organización, estructura y funcionamiento de los comités rector y consultivo del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción.
El artículo décimo cuarto de dichos lineamientos establece que el comité consultivo “se integrará con cinco representantes de la sociedad civil organizada, organismos empresariales, contralorías ciudadanas y medios de comunicación del Estado de Guerrero”.
Al día siguiente de la publicación de los lineamientos, el 1 de septiembre de 2016, se difundió la convocatoria para la selección de los integrantes del comité consultivo. En total se presentaron 11 propuestas y una colectiva, integrada por 20 personas.
También a través de una solicitud de información obtuvimos varios documentos del proceso de selección, por ejemplo, el dictamen de evaluación, el cual indica que varios candidatos no fuimos seleccionados simplemente porque no presentamos una “carta en la que declare bajo protesta decir verdad” que no desempeñamos ningún cargo público ni que no somos representantes de algún partido político. También porque no presentamos una carta que avalara que teníamos la disponibilidad para elaborar y rendir informe y capacidad operativa para supervisar el programa. Sin embargo, la convocatoria no dice nada respecto de presentar algún documento para avalar lo anterior.
Los elegidos
Las personas que sí fueron seleccionadas son Aleida Monserrat Alarcón Domínguez, propuesta por la Asociación Civil Acapulco AC (Grupo ACA); César González Arcos, del Centro Empresarial Chilpancingo (Coparmex Chilpancingo); Julián Urióstegui Carbajal, propuesto por la Concamingro; Arely Adriana Almazán Adame, propuesta de la Universidad Autónoma de Guerrero; y Silvia Galeana Valente, de la Fundación de Bloque de Mujeres al Poder AC.
La primera incongruencia es que la candidata de la Uagro trabaja para uno de los sujetos obligados del estado, es decir de aquellas dependencias públicas que tienen obligaciones de transparencia y de establecer mecanismos de acceso a la información. Se convierte así en juez y parte.
Además, ¿cómo explicar que una institución como la Uagro, que en diferentes monitoreos y evaluaciones ha evidenciado su falta de transparencia en el ejercicio de los recursos públicos, pueda estar representada en un comité ciudadano de ética, transparencia y combate a la corrupción?
Otra de las inconsistencias del concurso es que no hay evidencias contundentes de que las y los elegidos, salvo tal vez un caso, tengan conocimiento especializado en la materia, como lo solicitan los requisitos. Sin embargo, en el dictamen les adjudican que las “propuestas presentadas en su catálogo fueron suficientes e idóneas”, y lo más grave del caso es que según los dictaminadores, las y los candidatos seleccionados acreditaron “tener conocimiento en la materia por su perfil profesional y su experiencia en la participación y supervisión de programas de gobierno”.
Aunque en el dictamen no se describe la experiencia y conocimiento en la materia de los participantes, es evidente que a la mayoría no se les conoce por su trayectoria en materia de transparencia, por lo menos para quienes nos dedicamos a promover la transparencia y la rendición de cuentas desde hace varios años, no son familiares esos nombres.
La convocatoria emitida por la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental establece como requisito la presentación de un catálogo de propuestas para mejorar el programa. En este punto se evidenció el desconocimiento de las y los candidatos.
De acuerdo con el dictamen, cinco concursantes no presentaron su catálogo de propuestas y siete sí lo hicimos. En este caso, hubo de todo, desde propuestas acertadas (las menos), hasta las insulsas e intrascendentes, y predominaron ideas generales de lo que de por sí se tiene que realizar bajo el nuevo marco jurídico, sin que hubiera recomendaciones sobre cómo agilizar o mejorar los procesos.
Por ejemplo, la representante del Grupo ACA propuso el catálogo con mayor número de propuestas generales y extrañas. Una de ellas, la “homologación de las leyes penales en delitos de corrupción”, y argumenta que “uno de los factores que abonan a la impunidad es la existencia de delitos relacionados con la corrupción cuya redacción e hipótesis son distintos en las entidades federativas”.
También sugiere la “persecución de oficio de delitos de corrupción”, la “prohibición del uso de dinero en transacciones del gobierno”, porque el “uso de dinero no deja huella. Por lo que es urgente que toda transacción monetaria se haga mediante transparencia, incluyendo las ayudas a los sectores sociales desprotegidos”.
Finalmente, sugiere “que se proponga y apruebe un presupuesto especial para ejecutar el programa”, porque dice que actualmente el programa se ejecuta con los presupuestos que corresponden a cada Secretaría o Entidad que participa”.
Las acciones sugeridas por el representante de la Coparmex Chilpancingo, la mayoría son obvias y ya están contempladas en el propio programa, como es el caso de “instaurar el sistema estatal anticorrupción”, instrumentar las reformas necesarias en materia de transparencia, reordenar la administración de las finanzas públicas, fortalecer el control interno, transparentar las adquisiciones y obras públicas. Al respecto, cabe mencionar que es una de las obligaciones establecidas en la Constitución y hasta el Ejecutivo del estado ya inició los primeros pasos para crear dicho sistema.
Por cierto, aunque el empresario lo propone en su catálogo, no existe una ley general del sistema nacional anticorrupción: lo que hay, son reformas constitucionales que ordenan la creación del sistema y un conjunto de leyes que en el plano nacional ya se ajustaron, y que en los niveles estatales, las legislaturas deberán hacer lo propio con las leyes correspondientes a nivel local.
Un comité sin “dientes”
En los organismos ciudadanos de consulta o vigilancia creados por anteriores gobiernos se observan tres características: han sido integrados predominantemente por empresarios o colegios de profesionales, generalmente ligados al poder; los órganos constituidos han carecido de facultades relevantes, es decir, sus recomendaciones no son vinculantes para la política pública o la institución de la que son consultivos; y no han tenido ninguna utilidad ni incidencia respecto de los objetivos para los que fueron creados.
Este riesgo sigue vigente, ya que el artículo décimo quinto de los lineamientos que regulan la organización, estructura y funcionamiento de los comités rector y consultivo del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción, no dota al comité consultivo de “dientes” o facultades para que sus recomendaciones sean obligatorias para el comité rector. Al contrario, parece que las atribuciones del comité consultivo son de subordinación:
“Para el cumplimiento de su objetivo el Comité Consultivo tendrá las siguientes atribuciones: I. Supervisar la implementación del Programa Estatal; II. Rendir al Comité Rector un informe trimestral de los avances y rezagos en la ejecución del Programa; III. Proponer medidas adicionales e innovadoras para fortalecer el Programa; y IV. Ser un puente de comunicación con organismos de la sociedad civil y otros actores para propulsar la ejecución del programa y promover la participación ciudadana en la vigilancia de las acciones anticorrupción”.
Colofón
De acuerdo con los antecedentes, todo parece indicar que los gobiernos estatales prefieren evitar integrar en sus consejos consultivos a personas que cuestionen las políticas o el desempeño de los servidores públicos o que traten de buscar la independencia de sus acciones y decisiones. Y si esto no funciona, el gobierno niega y esconde la información a los consejeros ciudadanos para evitar que vigilen y le den seguimiento a las actividades gubernamentales sensibles por el uso de recursos públicos.
Esto ya sucedió en el gobierno de Ángel Aguirre Rivero, quien hizo creer que su administración sería transparente y anunció la creación de un organismo ciudadano en el ámbito de las adquisiciones y la obra pública; de hecho, en su primer periodo como gobernador también utilizó la misma táctica.
Hoy sabemos que la creación del Consejo Ciudadano de Vigilancia de la Obra Pública y las Adquisiciones del Estado de Guerrero por Aguirre Rivero, fue sólo un parapeto para engañar a los guerrerenses, mientras su familia y amigos trasquilaban los recursos públicos. El consejo ciudadano que creó nunca funcionó porque las dependencias encargadas de las adquisiciones y la obra pública le negaron sistemáticamente la información para cumplir con su trabajo.
El comité ciudadano del gobierno de Héctor Astudillo puede correr la misma suerte. No es sano desacreditar el trabajo de un organismo cuando todavía no emite su primer reporte ni se conocen sus actividades, pero sí hay que estar pendientes y en alerta para evitar que el organismo ciudadano del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción que ya fue designado sea un aparato decorativo, útil al discurso del gobierno de Héctor Astudillo.
Y es que hay razones para suponer que el comité ciudadano puede ser fallido. Por ejemplo, uno de los candidatos seleccionados, Julián Urióstegui Carbajal, propuesto por la Concamingro, a nombre del organismo que representa, publicó un desplegado, el 28 de octubre de 2016, felicitando al gobernador Héctor Astudillo por su primer informe de gobierno.
“Concaingro reconoce ampliamente al C. Héctor Astudillo Flores, Gobernador constitucional del estado de Guerrero”, dice el desplegado publicado a plana entera.
Igualmente, el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, de quien Arely Adriana Almazán Adame era secretaria particular y hoy también seleccionada para el comité ciudadano, publicó una felicitación al gobernador el 31 de octubre de 2016.
“C. Gobernador del Estado, Héctor Astudillo Flores: Reciba la felicitación de la Universidad Autónoma de Guerrero, por los avances y logros que se tienen en su primer año de gobierno, al tiempo de que como bien lo señala usted ¡Hoy Guerrero nos necesita a todos¡ y Guerrero necesita y confía en un líder que siente las bases para que las futuras generaciones de guerrerenses vivan en armonía en el contexto de una sociedad justa, equitativa y libre”.
Estos no son buenos mensajes para la ciudadanía, y no lo son por la parcialidad que demuestran y esto puede prevalecer también dentro del comité ciudadano para hacerlo acrítico.
Ojalá el comité ciudadano funcione y en unos meses tenga que desmentir lo que aquí escribí.

martes, 20 de diciembre de 2016

El estado con los peores indicadores

El Sur de Acapulco
La Auditoría Superior de la Federación publicó un interesante documento titulado Perfil de México a través de Indicadores Clave 2016, que es una compilación de estudios e investigaciones de opinión difundidos por organismos nacionales e internacionales especializados en medir el desempeño de las naciones. Algunos de los indicadores están desglosados a nivel subnacional, por lo que en este especio comentaremos algunos que se refieren al estado de Guerrero.
El documento incluye 130 indicadores, agrupados en cuatro materias: transparencia gubernamental, buen gobierno, economía, finanzas y competitividad, y desarrollo humano.
El Índice de Transparencia de la Disponibilidad de la Información Fiscal de las Entidades Federativas, 2015, estudio realizado por Aregional, es un instrumento estadístico que mide la disponibilidad y calidad de la información fiscal que emiten los gobiernos estatales en sus páginas electrónicas.
Con datos de 2015, el documento señala que en un nivel de transparencia alto se ubicaron 19 entidades, encabezando la lista el Estado de México, Puebla, Jalisco y Nayarit; mientras que Guerrero, Sonora y Tlaxcala presentaron un nivel de transparencia bajo de menos de 70 puntos. El ITDIF 2015 obtuvo un promedio nacional de 81.21 puntos.
Asimismo, el Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad de Guadalajara y el Instituto Mexicano para la Competitividad efectuaron un estudio sobre las Auditorías Superiores Locales en México, específicamente para evaluar su normativa, prácticas y transparencia.
La investigación realizada en 2013, señala que Colima, Quintana Roo y Guerrero presentaron la mayor calificación, en tanto que Tamaulipas, Baja California Sur y el Distrito Federal, la menor. Cabe destacar que de acuerdo con los indicadores, la Auditoría General del Estado de Guerrero obtuvo baja calificación en el rubro de autonomía del órgano fiscalizador.
El Índice de Información Presupuestal Estatal 2015 fue calculado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (Imco); con éste evalúa la calidad de la información presupuestal de los estados sobre la base de un catálogo de buenas prácticas y las normas de contabilidad gubernamental. Guerrero se encuentra entre los últimos lugares, sólo arriba del Distrito Federal, Zacatecas, Michoacán y Quintana Roo.
Por cierto, este es el conjunto de indicadores al que se refirió el secretario de la Contraloría y Transparencia Gubernamental cuando informó que Guerrero pasó del lugar 28 al 20 (segundo estado que tuvo más avances); sin embargo, como lo señala el Imco, su transparencia en este rubro continúa clasificada como baja, por lo que cualquier presunción debe ser todavía muy moderada y cuidadosa.
Por su parte, el Índice Global de Impunidad México 2016, elaborado por el Centro de Estudios sobre la Impunidad y Justicia de la Universidad de las Américas Puebla, es un indicador que se refiere al análisis cuantitativo de los datos oficiales que reportan las instituciones de seguridad y justicia de las entidades federativas al INEGI.
Guerrero se encuentra entre el grupo de 13 entidades que tienen un muy alto grado de impunidad. De hecho, se encuentra en el lugar número seis entre los estados de mayor impunidad en México, según la universidad poblana, para quien la impunidad significa “la incapacidad del estado de cumplir con las medidas mínimas que garanticen la sanción de las violaciones a la ley”.
Indicadores de corrupción
Otro de los indicadores que publica el Auditoría Superior de la Federación es el de Percepción de la Corrupción en el Sector Público de México, 2013, obtenida de la Segunda Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, del Inegi. Esta encuesta presenta datos referentes a la satisfacción de los servicios públicos, así como la percepción de la población acerca de la corrupción en pagos de servicios públicos, trámites, solicitudes de servicio y contacto con autoridades.
En el ámbito nacional, 88.3 por ciento de la población considera como frecuente o muy frecuente las prácticas corruptas, y señala que los principales sectores donde se producen este tipo de conductas son policías, partidos políticos, ministerio público y gobiernos estatales.
El Estado de México, Distrito Federal y Nuevo León registraron la mayor porcentaje en percepción de corrupción; Baja California, Zacatecas e Hidalgo, la menor. Guerrero ocupó la posición número 16 en este rubro.
Indicadores de Gobernabilidad y Simplificación Administrativa
El Índice Delictivo 2015, elaborado por el Centro de Investigación para el Desarrollo, AC (CIDAC) presenta el impacto que provoca cada delito en la percepción de la inseguridad por parte de los ciudadanos. Además, considera que es una forma de medir el crimen a partir de la información que el individuo percibió en la entidad federativa donde reside, sobre la victimización personal y familiar, y los crímenes con violencia y sin ella.
Se estima de gran importancia la percepción que tiene la población sobre la inseguridad, ya que toma en cuenta la información sobre crímenes pasados y genera una expectativa de riesgo que modifica sus decisiones en el presente y en el futuro. La persona evalúa el impacto de un delito futuro en su vida y lo pondera respecto a otros delitos. Tlaxcala, Querétaro y Aguascalientes fueron los tres estados con el menor índice delictivo; Guerrero, Morelos y Sinaloa, los que tuvieron el mayor índice. Veinte entidades y el Distrito Federal se ubicaron por encima del promedio.
El CIDAC consideró los 33 tipos de delitos del catálogo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y bajo su metodología se construyó el índice, que identificó 8 delitos como los de mayor impacto en la percepción de la inseguridad.
Guerrero presenta los peores índices del país en los siguientes delitos: homicidio doloso, secuestro, lesión dolosa con arma blanca, extorsión, robo con violencia de vehículo y robo sin violencia de vehículo.
Ramos 28 y 33
Uno de los indicadores importantes para Guerrero es el que mide el desempeño de la gestión de los recursos federales que llegan al estado. Éstos representan la mayor parte del ingreso estatal, y especialmente los que corresponden al Ramo 33 se destinan a combatir los grados de marginación del estado; de ahí su importancia estratégica.
La Auditoría Superior de la Federación elabora cada año un informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública. Del ejercicio 2014, la ASF calculó el Índice de Desempeño de la Gestión del Gasto Federalizado (IDGGF), que es una evaluación de la gestión de los recursos federales transferidos a las entidades federativas y permite apreciar la calidad de gestión de las entidades federativas. El IDGGF se limita a medir el desempeño con base en las auditorías realizadas con motivo de la revisión de la Cuenta Pública 2014. La medición del desempeño del gasto federalizado consideró variables derivadas de los resultados de las auditorías realizadas por la ASF a los Fondos FAEB, FASSA, FISE, FAM, FAETA, FASP, FAFEF, y el Seguro Popular.
Durango, Puebla y Yucatán ocuparon las primeras posiciones en el IDGGF 2014; Veracruz, Michoacán y Baja California Sur, las últimas. El promedio nacional fue de 76.2 puntos, 10.8 puntos por arriba de lo reportado en 2013.
Guerrero ocupa el lugar 27 dentro de este índice, con 71.7 por ciento, es decir, por debajo del promedio nacional. Los fondos que observaron más bajo desempeño de gestión en el estado son Seguro Popular, con 38.2 por ciento; el Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados y del Distrito Federal, con 49.6 por ciento; el Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas, con 66.9 por ciento; y el Fondo de Aportaciones Múltiples, con 68.5 por ciento. El resto de los fondos del Ramo 33 están por arriba del 70 por ciento.
Estos bajos porcentajes son particularmente graves considerando que dichos fondos, que en Guerrero representaron en 2015 la cantidad de 30,279.8 millones de pesos y que están etiquetados para erradicar rezagos sociales, en Guerrero no se están ejerciendo con eficiencia y eficacia.
Dependencia del gasto federal
El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, AC (CIEP) presentó un estudio para analizar la situación financiera de las entidades federativas 2015, esto con el propósito de conocer el impacto de una posible caída de sus ingresos en razón de los menores ingresos petroleros.
El organismo señala que las principales fuentes de ingresos de las entidades federativas son las participaciones (ramo 28) y las aportaciones federales (ramo 33); las primeras son los recursos que los estados pueden gastar libremente, en tanto que las segundas tienen un destino específico, es decir, están etiquetadas para el cumplimiento de objetivos y para atender demandas en materia de educación, salud, infraestructura básica, fortalecimiento financiero y seguridad pública, programas alimenticios y de asistencia social e infraestructura educativa.
El Estado de México y el Distrito Federal son las entidades que reciben el mayor porcentaje de los recursos totales de los Ramos 28 y 33, con 11.4 y 10.8 por ciento, respectivamente. Guerrero se ubica en el lugar 12, ya que recibe 3.1 por ciento de los recursos totales de ambos ramos.
El centro de investigación concluye que aunque las participaciones y aportaciones federales de las 32 entidades federativas se incrementaron en los últimos años, éstas enfrentarán un gran reto financiero en un contexto de menores transferencias federales, debido al desplome de los precios del petróleo y a una menor producción. El presupuesto de egresos del estado de Guerrero del ejercicio 2017 recién aprobado por el Congreso del estado corrobora lo que concluye el CIEP.
El Índice de Desarrollo Institucional Municipal, 2013, también fue elaborado por la Auditoría Superior de la Federación, para tener una visión general las capacidades institucionales de los municipios. Los aspectos que mide la ASF son capacidad financiera, cobertura en la prestación de servicios públicos, desarrollo administrativo y transparencia y rendición de cuentas.
Los resultados para el estado de Guerrero indican que cuenta únicamente con un municipio con un grado de desarrollo municipal muy alto, nueve con medio-alto, 22 con un grado de desarrollo medio, 34 con grado bajo, y 15 con muy bajo.
Competitividad
El documento publica también dos indicadores relacionados con la competitividad en las entidades federativas. El primero de ellos se refiere a la competitividad sistémica y fue elaborado por Aregional con información de 2013.
Ese organismo define la competitividad sistémica como el desarrollo industrial exitoso, el cual no depende sólo de los factores productivos o de condiciones macroeconómicas estables, sino de medidas específicas del gobierno y del sector privado, orientados a fortalecer la competitividad de las empresas. Agregan que temas como la falta de seguridad, orden público, baja calidad del marco regulatorio y de una política fiscal impiden el avance hacia niveles de competitividad más altos.
El Distrito Federal, Nuevo León y Coahuila reportaron la mayor competitividad sistémica en 2013; Guerrero, Oaxaca y Chiapas, la menor. La competitividad promedio fue de 43.34 puntos. De hecho, el estado de Guerrero ocupa la última posición en este índice con apenas 20 puntos.
El otro indicador es el de competitividad económica 2015, también elaborado por Aregional.
Los estados que encabezan la lista son Distrito Federal, Nuevo León y Sonora, ya que obtuvieron puntuaciones de 73.7, 72.7 y 62.8 puntos, respectivamente. El estado de Guerrero ocupa el último lugar con sólo 27.5 puntos.
Si se observa por subindicadores, en acceso tecnológico e innovación Guerrero sólo tiene ocho puntos, en emprendimiento e impulso empresarial, 16.2 puntos; en financiamiento empresarial y sectorial, 22.6; en calidad del empleo 25.2; y en impulso a la educación superior, 26.9 puntos.
Este tipo de información coloca al estado en su real dimensión, más objetiva; aunque ésta se decore con discursos floridos, siempre habrá este tipo de datos para desmentirlos. Por lo pronto, este documento puede descargarse en http://www.asf.gob.mx/uploads/61_Publicaciones_tecnicas/Perfil_de_Mexico_a_traves_de_Indicadores_Clave_2016.pdf
Felices fiestas para todos y todas; ojalá que 2017 sea un año más transparente, justo y seguro para los guerrerenses.

martes, 6 de diciembre de 2016

Persisten dudas en transparencia en el primer año de Astudillo

El Sur de Acapulco
Un descuido y varios pendientes dejó el gobernador Héctor Astudillo Flores, a propósito de su primer informe de gobierno. El descuido es que en ningún sitio de la página electrónica del gobierno del estado aparece el documento que da cuenta de su primer año de actividades –no su mensaje político, pues ése sí se difunde–. Para conseguirlo, fue necesario presentar la solicitud de información No. 00338816 ante la “Secretaría Particular del C. Gobernador”, el 30 de octubre de 2016, requiriendo precisamente el “Primer informe de gobierno de Héctor Astudillo Flores, completo, incluyendo anexos”.
No es un buen mensaje para los guerrerenses saber que el informe de actividades del gobernador se debe conseguir por medio de una solicitud de información; es un documento que debe ser profusamente difundido porque se trata de un acto de rendición de cuentas a la ciudadanía. Entre más detallada y accesible sea la información –especialmente la relativa al ejercicio de los recursos financieros–, de mayor calidad serán los actos de rendición de cuentas.
Pero también dejó varios pendientes, entre ellos, que las actividades presentadas en el primer informe no pueden ser cuantificadas ni comparadas contra metas establecidas, y esto es así porque no hay indicadores. Los informes de gobierno son un mecanismo para mostrar los resultados alcanzados por una administración gubernamental, y el referente ineludible, cuando se habla de una buena y ordenada gestión, es la planeación; es el espejo para medir los logros.
El 18 de noviembre de 2015, al comenzar el proceso de consulta para elaborar el plan estatal de gobierno, el gobernador expresó que es urgente la necesidad “de que el estado de Guerrero salga del conflicto para pasar a la planeación transparente, para atender y resolver las demandas y encaminar al estado por la ruta del desarrollo en beneficio de la población.”
En el mismo acto, el secretario de planeación y desarrollo regional, “por instrucciones del gobernador”, dijo que “por primera vez se incluirán indicadores para medir la eficacia de las acciones” del documento en proceso denominado plan estatal de desarrollo.
A casi un año, no se conocen los indicadores –que en efecto, es la única forma de medir objetivamente el logro de resultados– ni se sabe si se están elaborado; tampoco se sabe si las actividades presentadas en el informe se apegaron a la planeación largamente anunciada.
Sin información, es muy legítimo tener dudas y suspicacias. Sólo esperamos que la intención de apegarse a un plan de gobierno y estar sujeto a una evaluación por medio de indicadores sean realmente compromisos que se cumplirán en el corto plazo, pues no sirve de mucho tener las herramientas para evaluar un gobierno cuando ya esté de salida; si no lo hace, en nada se diferenciará de gobiernos anteriores.
Qué nos dio en el informe
En materia de transparencia y rendición de cuentas, hay que recordar que el Ejecutivo estableció en el plan estatal de desarrollo 2015-2021 un eje temático específico denominado Guerrero con gobierno abierto y transparente.
En la introducción, el gobernador hace un par de definiciones: “La transparencia en el ejercicio del poder es la piedra angular para dotar de credibilidad al Gobierno y generar confianza en las Instituciones políticas. La transparencia será bandera de la presente Administración. No habrá cabida para la opacidad. El primer paso será instalar apertura y transparencia en el Gobierno del Estado”.
Más adelante agrega que “En la presente Administración, el combate a la corrupción será prioridad del Gobierno. La crisis financiera pública que hoy se padece es producto de la irresponsabilidad y el mal manejo de gobiernos anteriores. En este no habrá cabida para actos de corrupción, desvío de fondos, enriquecimiento ilícito o tráfico de influencias”.
Para ello propone una serie de objetivos y estrategias, entre las que destacan: Promover la transparencia gubernamental con la creación de mecanismos que permitan a los ciudadanos conocer el ejercicio y el desempeño público de los funcionarios. Y la segunda: Generar un marco de legalidad e institucionalidad para el combate frontal a la corrupción.
En su informe de gobierno, Astudillo dedica mucho espacio a describir la situación de las finanzas públicas en el momento en que toma posesión. Explica que “gran parte de los esfuerzos se orientaron a ordenar y sanear las finanzas públicas, por el desorden financiero de la administración anterior, lo que puso en riesgo al gobierno del Estado por la situación de insolvencia económica para hacer frente a compromisos laborales con los trabajadores en diciembre de 2015”, ya que las arcas del gobierno estaban vacías.
Asimismo, Héctor Astudillo se refirió a dos estrategias en particular destacando como uno de sus avances el anuncio del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción. Al respecto, informó que se presentó un nuevo código de ética “al que deberán sujetarse los servidores de la administración pública estatal” y se elaboró el dictamen para que el Congreso del estado aprobara la Ley número 207 de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Guerrero. También se refirió a la entrega de la cuenta pública, a la transferencia del sistema Info Guerrero al Itaigro y a la realización de cursos y talleres de capacitación para servidores públicos estatales y municipales.
En su mensaje político, dijo el mandatario que “recuperar al gobierno ha significado librar una lucha frontal contra la corrupción. En abril pasado, presentamos el Programa Estatal de Ética, Transparencia y Combate a la Corrupción. Este Programa nos convirtió en la primera Entidad Federativa que inicia una agenda integral, colectiva y responsable de combate a la corrupción. Queremos que Guerrero sea punta de lanza en la promoción de gobiernos íntegros y honestos”.
Para colocar en su justa dimensión el anuncio del mandatario es preciso decir que el programa estatal de ética se deriva de dos políticas nacionales que las entidades federativas sin distinción deberán acatar y promover en sus jurisdicciones: los sistemas nacionales de transparencia y de combate a la corrupción, ambos derivados de reformas constitucionales y de la legislación de leyes generales.
Lo anterior significa que con o sin programa de ética, el estado de Guerrero deberá ser parte integrante de esos sistemas nacionales en plazos perentorios, por lo que está obligado constitucionalmente a realizar las acciones legislativas y administrativas necesarias para adecuarse a las nuevas disposiciones.
No se trata entonces, de propuestas audaces concebidas por la actual gestión gubernamental, sino de una inercia derivada de las obligaciones que provienen del texto constitucional federal y que todos los estados deberán cumplir.
Otra de las vertientes del programa estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción es precisamente la creación del sistema estatal anticorrupción. Quizás lo más importante de este componente, lo dijo el gobernador en su mensaje político: “hace dos semanas mi gobierno publicó el decreto para la creación de una Comisión Interinstitucional para la Armonización de las Leyes Estatales en materia de promoción en contra de la corrupción y en favor de la transparencia”.
Explicó que la comisión tendrá la responsabilidad de armonizar las leyes locales con las reformas nacionales de combate a la corrupción y rendición de cuentas; el primer paso, dijo, será la conformación de mesas de trabajo en las que participen los poderes públicos, órganos autónomos y organismos con autonomía técnica en el Estado, para diseñar la legislación anticorrupción local. Se comprometió a que en próximos meses, presentará ante el Congreso un proyecto de reforma constitucional en materia de combate a la corrupción.
Algo muy cierto que dijo el gobernador fue que se requiere: “ahora tenemos el enorme reto de recuperar la confianza de la ciudadanía. Confianza que debe estar basada en la transparencia, la rendición de cuentas, la presencia del gobierno y también la disposición permanente para el diálogo”.
Lo que hace falta del PED
El Plan Estatal de Desarrollo establece muchas líneas de acción de las que se desconocen sus avances. Por ejemplo, el mandatario no mencionó en su informe lo que ha hecho para “mejorar los mecanismos de transparencia en los procesos de licitación para la contratación de obra pública y adquisición de bienes y servicios” o para “mejorar el portal de transparencia y actualizar de manera permanente la información gubernamental y traducirla a las diferentes lenguas maternas del Estado, garantizando así que la comunidad indígena pueda también estar informada”.
Tampoco se informó nada sobre las acciones que ha realizado el gobierno del estado para “garantizar el acceso efectivo a la información” ni lo que harán para dotar al Itaigro de mayores facultades en materia de transparencia y acceso a la información pública.
En materia de participación ciudadana, el gobernador no informó ni se conocen acciones para dar cumplimiento a las propuestas del plan estatal como “promover la creación de observatorios ciudadanos en los que la denuncia sea la principal herramienta para identificar violaciones a la ley y, en su caso, se sancione a quienes tengan responsabilidad legal” o como “promover la creación de Comités Técnicos Ciudadanos de Transparencia y Rendición de Cuentas, integrados por destacados y honorables ciudadanos”.
Son algunos de los pendientes que requieren de una respuesta, simplemente porque el propio Ejecutivo los incluyó en su plan estatal de desarrollo.
Qué dijeron los diputados
No sorprende la posición que asumieron los diputados locales en la presentación del informe de actividades de Héctor Astudillo. Jugaron un papel no de contrapeso, sino de comparsas. Como si fuera un dictado, los representantes populares sólo se refirieron al programa de ética, transparencia y combate a la corrupción; nunca preguntaron ni mucho menos cuestionaron por qué no ha habido acciones en otros ámbitos de la transparencia y la rendición de cuentas.
El diputado Jesús Martínez Martínez, del Partido del Trabajo, dijo por ejemplo, que “hay acciones en su Gobierno [de Astudillo] que debemos reconocer: (…) La constitución del Comité Rector del Programa Estatal de Ética, Transparencia y Combate a la Corrupción. Hacemos votos, para que su trabajo recupere la confianza de la sociedad hacia el gobierno”.
La legisladora Carmen Iliana Castillo Ávila, del grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México, fue más allá y hasta cree que la corrupción y la opacidad ya no existen en el estado: “Algo que lastimaba y laceraba la credibilidad de un Gobierno, era las falta de transparencia y de rendición de cuentas, y a iniciativa suya [de Astudillo], hoy Guerrero cuenta con una Secretaría de Transparencia y Contraloría, así como con una Ley de Transparencia en armonía con el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción y la implementación de la Ley Tres de Tres, que obliga a los funcionarios de la Administración Pública Estatal a presentar sus Declaraciones Patrimonial, de intereses y fiscal, de forma periódica y pública”.
Ociel Hugar García Trujillo, del Partido de la Revolución Democrática, no se refirió al tema, sólo dijo que “uno de los grandes males que se ha hecho endémico en nuestra sociedad es la corrupción y la violencia”.
El diputado priista Samuel Reséndiz Peñaloza aseguró que “a un año de su toma de posesión, notamos avances innegables en la tarea de la Administración Pública (…), los resultados más significativos en materia de justicia y seguridad son la operación del nuevo Sistema de Justicia Penal y la conformación del primer batallón de la Policía Estatal Acreditable, para recuperar la confianza de la sociedad con el gobierno se constituyó el comité rector del Programa Estatal de ética, transparencia y combate a la corrupción”.
Finalmente, la diputada Magdalena Camacho Díaz, respondió el informe de Astudillo Flores en nombre de la LXI Legislatura del Congreso del Estado. Sobre el tema dijo que “la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción, son principios y obligaciones que deben imperar en todo gobierno, la sociedad no acepta la opacidad y debe saber en qué se gastan los recursos públicos, en esta Legislatura le reconocemos señor Gobernador las acciones que se han tomado desde su gobierno para elevar los niveles de transparencia, para fortalecer la cultura de la legalidad en el marco del programa Estatal de Ética, Transparencia y Rendición de Cuentas”.

martes, 22 de noviembre de 2016

La transparencia en los informes de gobierno municipales

El Sur de Acapulco
En sus informes de gobierno, correspondientes a su primer año de gestión, los alcaldes de Guerrero se movieron entre dos extremos opuestos, al referirse a los asuntos de la transparencia: unos no dijeron ni media palabra sobre el asunto y otros se presentaron como los campeones de la transparencia y la rendición de cuentas.
En cualquiera de los dos casos, quienes toman las decisiones en los gobiernos municipales aún no entienden la dimensión y el significado de lo que deben hacer para modificar y ajustar la operación del ayuntamiento, a efecto de hacer transparente el quehacer gubernamental; simplemente buscan cómo evadir o “administrar” las obligaciones que les marcan las nuevas normas nacionales de transparencia, pero no cumplirlas con cabalidad.
Hoy todavía se observan solicitudes de información sin responder o que escatiman los datos, así como pobrísimas páginas electrónicas que poco sirven para dar a conocer información de los ayuntamientos; y lo más grave es que no se observa voluntad ni disposición para adoptar una política municipal, real y efectiva, de transparencia.
Pero en sus informes de gobierno dicen excelsitudes de sus gestiones, de la transparencia y de que rinden cuentas. Otra vez, el discurso vs la realidad.
En esta entrega abordamos un ejercicio que realizamos, por medio de solicitudes de información, presentadas entre el 11 y el 17 de octubre, donde les requerimos a los ayuntamientos de Guerrero sus informes de gobierno que por ley deben presentar.
Al respecto, cabe denunciar que actualmente 13 municipios restringen completamente el derecho de acceso a la información de los ciudadanos, ya que no han habilitado el mecanismo correspondiente en el sistema Info Guerrero. Los ayuntamientos que continúan renuentes son Copalillo, Cuetzala, General Canuto A. Neri, General Heliodoro Castillo, José Joaquín de Herrera, Mochitlán, Petatlán, San Luis Acatlán, Tlacochistlahuaca, Tlalchapa, Zapotitlán, Zirándaro y Zitlala.
De las 68 solicitudes de información presentadas, sólo 37 ayuntamientos respondieron, en tanto que 31 gobiernos municipales no contestaron el requerimiento de información, y esto representa un alarmante 45 por ciento de los 68 que sí tienen habilitado su mecanismo de acceso a la información.
Joyas de opacidad
De los 37 que sí respondieron, hay dos casos que son verdaderas joyas de la opacidad, no tanto por negar el informe de gobierno, que de suyo es muy grave, sino por los argumentos que esgrimen para no entregar el documento.
Así, por ejemplo, al cuestionado ayuntamiento de Mártir de Cuilapa se le solicitó –como a los 68 ayuntamientos– el “Primer informe de gobierno del ayuntamiento municipal del periodo octubre de 2015 a septiembre de 2016”. La respuesta del secretario general del ayuntamiento de Mártir de Cuilapan fue: “hago de su conocimiento que no tengo claro que es lo que solicita, debido a que no sé si pregunta si ya rindió su informe, si es el periodo del informe de gobierno, o me está diciendo que ese es el periodo”.
Y sentencia: “en espera de que el solicitante (…) presente una solicitud nueva, donde haga la pregunta clara y precisa respecto a lo que solicita, para así poder darle la atención que requiere”.
Otro ayuntamiento que se ha caracterizado por su opacidad es el de Coyuca de Benítez. A la misma solicitud sobre su informe de gobierno, la secretaria general respondió que “al documento en mención se le están haciendo algunas correcciones de carácter técnico para finalmente difundirlo en nuestro portal, por lo que le solicito le informe al peticionario que un plazo perentorio pondremos a su disposición el citado documento”.
Nada sobre transparencia
Hubo varios ayuntamientos que ni siquiera tocaron el tema de la transparencia en sus informes de gobierno o lo hicieron de manera muy escueta. Son los casos de Ajuchitlán, Alpoyeca, Atenango, Atlixtac, Cochoapa, Cuajinicuilapa, Juchitán y Marquelia, que no mencionaron ni una sola palabra sobre la transparencia y la rendición de cuentas.
Ahuacuotzingo apenas se refirió a la asistencia a cuatro cursos impartidos por el Itaigro. La presidenta municipal de Azoyú afirmó en su informe que “soy una mujer que está convencida que la transparencia y el acceso a la información, juegan un papel esencial en la construcción de gobiernos más abiertos al escrutinio público, capaces de fomentar una participación creciente de la sociedad en el diseño y evaluación de las políticas públicas gubernamentales”. Pero no describió ninguna acción al respecto.
Buenavista fue otro municipio cuyo presidente dijo: “Cuando asumimos el gobierno dijimos que trabajaríamos bajo un gobierno responsable, ético y orientado al beneficio social, con una amplia transparencia que fuera de acuerdo con un comportamiento coherente al discurso, de valores, compartidos con directivos y operativos”. Tampoco mencionó ninguna acción en la materia.
Otro ayuntamiento que no presentó ningún avance fue Copanatoyac, pero eso sí, su alcalde destacó que “la sociedad demanda, cada vez con mayor vehemencia, que se brinde información precisa y comprobable de la administración pública (…), para el Ayuntamiento que encabezo, rendir cuentas claras sobre el uso de los recursos es no solo una obligación legal sino un compromiso ético y moral frente a los ciudadanos.”
Leonardo Bravo es otro municipio cuyo presidente municipal presumió: “hemos llevado a cabo un manejo transparente de los recursos públicos, utilizándolos con la mayor eficacia y eficiencia”. Pero no informó de ninguna acción. Fue también el caso del alcalde de Malinaltepec, quien expresó el compromiso “de manejar con transparencia las Finanzas Públicas Municipales, así también de ejecutar las Obras Publicas de acuerdo a las propuestas y diseños de las comunidades”.
Otro ayuntamiento que nada dice de acciones de transparencia es Metlatónoc, aun cuando su presidenta municipal dijo que el informe de gobierno “es un acto de Principio de Honestidad y Transparencia de quien aspira a gobernar de frente al pueblo. Son ustedes paisanos, los que necesitan saber de cómo recibí el Ayuntamiento, cómo estoy gobernando ahora y hacia donde llevamos el cambio que prometimos”.
Los avances del ayuntamiento de Pedro Ascencio Alquisiras son escuetos –una página electrónica- pero la presunción es mucha: “A fin de garantizar y promover la Generación y Consolidación de una Cultura de Transparencia y Rendición de cuentas (…) el municipio cuenta ya con un portal oficial de internet en el cual se estará subiendo información que permita informar sobre la tarea que se propuso al inicio de esta administración”.
Otro alcalde que no presentó ningún avance en transparencia fue Pungarabato, cuyo presidente dijo: “les refrendo mi voluntad de trabajar con madurez, sensibilidad y honestidad para impulsar una administración eficiente y productiva. En el desempeño de mis funciones me conduciré con el compromiso de servir con honradez y transparencia en la administración de los recursos, para rendir cuentas claras y precisas a la población”.
Unidades de transparencia, el “gran logro”
Algunos ayuntamientos presentaron como un gran logro la creación de sus unidades y comités de transparencia, que de acuerdo a la nueva ley deben formarse. Así fue el caso de Alcozauca, cuyo alcalde presumió que “por primera vez, la administración de este Municipio, crea un organismo que vigile el manejo honesto de los recursos.”
Lo mismo hizo el municipio de Atoyac: “la administración actual integró en su organigrama la Dirección de la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información, ofreciéndole así a la ciudadanía la información pública de este Honorable Ayuntamiento”.
La alcaldesa de Ayutla incluso mencionó que le destinó “una partida específica en el presupuesto para dar cumplimiento a la transparencia y rendición de cuentas, e iniciar con el proceso de digitalización de sus archivos, ingresos y egresos, para cumplir con la Ley”.
También Apaxtla se refirió al tema: “nuestra administración ha creado por primera vez la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información, que es atendida por personal capacitado”. Otros ayuntamientos que informaron sobre la creación de unidades y comités de transparencia, así como el diseño y actualización de portales electrónicos fueron Arcelia, Copala, Eduardo Neri –cuyo alcalde dice que con el portal “se atiende el compromiso de brindar información fidedigna, de buena calidad, de manera clara, comprensible y al alcance de los distintos sectores de la sociedad”-.
También se cuentan en este rubro los municipios de La Unión, Olinalá, cuyo alcalde aseguró que con el informe de gobierno “atiendo mi responsabilidad en la transparencia y rendición de cuentas que todo funcionario debe practicar, respondiendo así a la confianza que ustedes, paisanos olinaltecos, han depositado en su servidor”.
Finalmente, Quechultenango también presumió que “avanzamos en la integración de una Administración municipal eficaz, honesta y abierta (…), a efecto de generar un ambiente de confianza en la sociedad, respecto a la rendición de cuentas y el desempeño de los servidores públicos”.
Los municipios más poblados
El ayuntamiento de Acapulco es de los pocos que pueden presumir algunos avances. Así lo destacó el alcalde en su informe de gobierno donde pondera su primer lugar en transparencia entre los municipios del estado, de acuerdo con las mediciones del colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes, así como la creación de la unidad de transparencia. Sin embargo, quedan pendientes compromisos como la publicación de las declaraciones patrimonial, de intereses y su declaración de todos sus funcionarios –“iniciativa 3 de 3– y la transparencia en los procedimientos de construcción de obra pública y de programas de desarrollo social.
Por su parte, el ayuntamiento de Chilpancingo consideró que “el tema de la transparencia y acceso a la información es de alta responsabilidad”. En su informe de gobierno, el alcalde enumeró sus avances (firma de convenios entre el municipio y el Itaigro y con la “Contraloría General del Gobierno del Estado de Guerrero” (sic), además de la firma de los principios de ética y transparencia de los servidores públicos). Destacó también la creación de la Secretaría de Transparencia y Acceso a la Información; y mencionó que “hemos dado pasos importantes hacia la integración de nuestra información financiera al Portal de Transparencia”.
En el municipio de Taxco, los avances que presentó el alcalde fueron más bien de rutina y corresponden con lo que exige la ley: la firma de un convenio con el Itaigro y la toma de protesta a los integrantes de su unidad y comité de transparencia, además de la participación en diferentes cursos relativos al tema. Destaca que lo novedoso sea la realización de “una mampara, la cual tuvo por objeto dar a conocer las obras realizadas en lo que va de este periodo de gobierno del H. Ayuntamiento de Taxco de Alarcón”.
El informe de gobierno de Tlapa tampoco contiene avances destacados, salvo la aprobación de un reglamento de transparencia municipal, pues sus acciones se reducen a la publicación de un portal electrónico y un sitio en Facebook.
En el municipio de Zihuatanejo destacaron especialmente las posiciones que el ayuntamiento ocupa en el ranking de dos monitoreos. En el caso de una revisión realizada por el Itaigro, Zihuatanejo se encuentra “posicionado en el lugar número 2 de los 81 municipios del Estado, en materia de cumplimiento a la Ley de Transparencia”. Lo que no dice el ayuntamiento es que esa medición corresponde a la administración anterior, porque el Itaigro no ha monitoreado a los actuales gobiernos municipales.
También se refieren a la evaluación de Cimtra y afirman que Zihuatanejo “se encuentra en el lugar 18 a nivel nacional de un total de 2545 municipios que integran nuestro país”. Sólo hay que aclarar que Cimtra nunca ha evaluado a todos los municipios del país, por lo que lo dicho por el alcalde es muy relativo: si se revisa la clasificación a esta fecha, Zihuatanejo ocupa el lugar 26, de 73 municipios evaluados en 2016. Además, su calificación es sumamente baja: apenas 15.3 por ciento en transparencia, algo que no se puede presumir.
Como se observa, para la mayoría de los alcaldes y alcaldesas de Guerrero el discurso es muy útil para simular propósitos y realidades que no existen. Hablar de transparencia y rendición de cuentas es una de sus mejores coartadas para legitimar sus gobiernos, mientras la ciudadanía no tiene la información más básica sobre el quehacer gubernamental municipal.